Hemofobia, miedo a la sangre extrema para hacer temblar

Como el miedo a los payasos y las casas encantadas, la hemofobia es un miedo extremo a la sangre. Y mucho menos seguir procedimientos médicos relacionados con la sangre. Solo verlo o imaginarlo puede hacerte sentir náuseas y mareos al instante. La hemofobia o miedo a la sangre es una fobia específica. Además, la categoría cae bajo fobia. herida por inyeccion de sangre o BII fobias. Es muy probable que este miedo extremo a la sangre tenga un impacto en la vida diaria de la persona que lo experimenta.

Los síntomas de la hemofobia

Al experimentar una fobia, habrá reacciones tanto físicas como emocionales. Algunos de los síntomas físicos que pueden aparecer cuando ve sangre incluyen:
  • Dificultad para respirar
  • Frecuencia cardíaca rápida
  • El pecho se siente apretado y duele
  • Tembloroso
  • Mareado
  • Nauseabundo
  • Sudoración excesiva
Además, también pueden aparecer síntomas emocionales, como:
  • Sentirse extremadamente ansioso o con pánico
  • Abrumado con ganas de escapar de la situación
  • Sentir que la situación no es real
  • Perdió el control
  • La sensación de desmayo
  • Sentirse impotente ante el miedo
En los niños que tienen hemofobia, aparecerán otros síntomas, como rabietas, aferrarse a las personas que los rodean, llorar, esconderse o negarse a dejar a sus padres o cuidadores cuando hay situaciones que pueden mostrar sangre. Además, la hemofobia es única porque hay una respuesta vasovagal. Este es el tipo de respuesta cuando la frecuencia cardíaca y la presión arterial caen drásticamente en respuesta a ver sangre. Como consecuencia, es posible sentirse mareado y casi perder el conocimiento. Al menos, un equipo de investigación de la Universidad Musulmana de Aligarh señaló que el 80% de las personas con fobia a BII experimentarán una respuesta vasovagal. Sin embargo, es muy raro encontrar una respuesta similar en otros tipos de fobias específicas.

¿Por qué sucedió?

Por lo general, las fobias específicas, como el miedo a la sangre, aparecen por primera vez cuando los niños tienen entre 10 y 13 años. Algunos de los factores que provocan esta fobia son:
  • Trastornos neuróticos de la personalidad como ataques de pánico, agorafobia o fobia a los animales
  • Factores genéticos como ser más sensible o emocional.
  • Patrones de miedo a la sangre de las personas que lo rodean, como padres o cuidadores.
  • Padres o cuidadores sobreprotectores
  • Traumatismo durante la hospitalización o lesión grave con sangrado.
Además, el comienzo de los niños que comienzan a experimentar hemofobia es a los 9 años en los niños y a los 7,5 años en las niñas. Este cambio se produce porque los niños más pequeños suelen tener una fuente de miedo en forma de oscuridad, extraños o ruido.

Diagnostico y tratamiento

El proceso de diagnóstico de la hemofobia es complicado. Teniendo en cuenta que las personas tienen su propio miedo a la sangre y a los asuntos médicos, pueden optar por no ver a un médico. Pero las buenas noticias, por lo general, no involucran equipos médicos o agujas. El proceso es simplemente una conversación con el médico sobre los síntomas que aparecen y cuánto tiempo llevan. Por lo general, los médicos utilizarán criterios relacionados con la categoría BII para realizar un diagnóstico oficial. No olvide informar a su médico si tiene alguna otra pregunta. Las opciones de tratamiento para la hemofobia incluyen:
  • Terapia de exposición

El terapeuta proporcionará una exposición gradual a la fuente del miedo. Empezando por el ejercicio visual de ver sangre y así sucesivamente. Por lo general, esta terapia requiere varias sesiones para ver resultados.
  • Terapia cognitiva

El terapeuta también identificará cómo se siente cuando está cerca de sangre. La forma en que funciona esta terapia es reemplazar la ansiedad con pensamientos más realistas sobre lo que realmente sucedió al someterse a un procedimiento o al ver una lesión con sangre.
  • Relajación

Los tipos varían desde ejercicios de respiración hasta yoga para aliviar las fobias. Esta técnica puede desviar el estrés y aliviar los síntomas físicos que surgen.
  • Aplicar presión

Este método de terapia se realiza ejerciendo presión sobre los músculos de los brazos, el pecho o las piernas durante ciertos intervalos de tiempo. El proceso dura hasta que la cara se pone roja al ver sangre. La esperanza es que la capacidad de responder a los desencadenantes de la fobia pueda ser más fuerte cuando se entrena.
  • Consumo de drogas

En condiciones más graves, puede ser necesario tomar medicamentos. Sin embargo, esto no significa que esta sea la única solución para las fobias graves. Siempre hable con su médico antes de hacerlo.

Notas de SehatQ

No dude en hablar sobre esta condición, especialmente si interfiere con su negocio al hospital o al médico. Registrarse antes facilitará todo el proceso de manipulación. No solo eso, si tienes hijos y todavía estás luchando contra la hemofobia, debes cuidarlos de inmediato. La esperanza es que los niños no tengan la percepción de que la sangre da miedo o desencadena factores ambientales. Para obtener más información sobre la hemofobia y cómo distinguirla del miedo habitual a la sangre, pregúntale al doctor directamente en la aplicación de salud familiar SehatQ. Descárgalo ahora en App Store y Google Play.